Nuestro
sistema mercantil (cuando digo
nuestro, me refiero al sistema
mercantil español) no
puede decirse que sea ágil,
como tampoco lo ha sido nunca
el resto de la administración.
Para la constitución
de una sociedad se necesitan
numerosos trámites en
distintos organismos. Organismos
que no suelen estar coordinados
y que además no siempre
tienen grandes ánimos
de colaboración; bien
por falta de personal; bien
por falta de conocimientos a
veces; bien por problemas puntuales
de sobrecarga de trabajo (legalización
de libros o cuentas anuales
en el caso de los Registros
Mercantiles, o periodos de renta
o iva en el caso de Hacienda)
Todo ello hace
que con independencia de la
“propaganda política”
que inculca al ciudadano una
agilidad de la administración
que en realidad no existe, o
al menos no de la manera que
se nos dice, en verdad todo
es más lento de lo prometido
y algunos trámites se
hacen verdaderamente engorrosos
e interminables.
De esta situación
enquistada nació realmente
nuestra idea de desarrollar
un servicio que evitara a nuestros
clientes pasar por todas estas
penurias. ¿Cómo
conseguirlo? Evidentemente nosotros
no íbamos a tardar menos
tiempo que el ciudadano medio
en constituir una sociedad;
eso era algo que teníamos
claro desde el principio y nunca
hicimos nada por luchar contra
lo que no cabe luchar. Pero
había una solución,
y era hacernos cargo con tiempo
suficiente de todos los trámites
creando lo que no existía
(o al menos no al nivel comercial
que nosotros lo realizamos);
un auténtico BANCO DE
SOCIEDADES con empresas ya creadas
a la espera de que alguien las
necesitase y pudiese activarlas
en menos de 24 horas. Nosotros
invertimos nuestro tiempo, capital
y conocimientos de forma anticipada
sin que los clientes tengan
que hacerlo por su cuenta.
Así
empezó todo y esa sigue
siendo nuestra prioridad: AGILIZAR
DE FORMA ARTIFICIAL PERO EFECTIVA
LA MAQUINARIA DE LA ADMINISTRACIÓN
EN BENEFICIO DEL CLIENTE FINAL.
En ningún
caso buscamos perjudicar a la
Administración sino más
bien todo lo contrario porque
en nosotros tienen un evidente
aliado que suaviza sus relaciones
con los que deberían
de considerar sus “clientes”
en el mejor sentido del término.
¿A quien
le apetece esperar 45 ó
60 días en tener una
sociedad plenamente operativa
cuando tiene un negocio que
empezar de inmediato? Hay veces
que es posible esperar y solo
es cuestión de paciencia,
pero ¿qué decir
de cuando el negocio es para
mañana y si no se hace
se ha perdido? Con nuestro servicio
damos la posibilidad de disponer
de sociedades inmediatamente
para realizar ese negocio inesperado
y no dejar que se pierda o que
lo haga otro.
Con el tiempo
y con la confianza adquirida
de nuestros clientes en el servicio,
fueron ellos mismos quienes
le dieron otras aplicaciones.
Aplicaciones totalmente legítimas
en las que sinceramente ni siquiera
habíamos pensado nosotros
inicialmente. Fueron nuestros
clientes quienes nos hicieron
ver que con nuestras sociedades
podían mantener la confidencialidad
en la titularidad de los componentes
de la sociedad. ¿Cuántas
veces es eso necesario o al
menos conveniente? En infinidad
de ocasiones, por temas familiares,
comerciales o de otro tipo,
y siempre dentro de la más
estricta legalidad. No hablamos
de blanqueo de capitales ni
de grandes estafas, sino de
un derecho totalmente legítimo
en nuestro sistema jurídico
que entiende que las compraventas
de participaciones y/o acciones
no son actos inscribibles (salvo
casos de unipersonalidad)
Nuestro servicio
ha ido evolucionando con el
tiempo de la mano de las sugerencias
de nuestros clientes, gracias
a los cuales ahora disponemos
de la mayor gama de sociedades
del mercado y de las mejores
opciones y flexibilidad de servicio.
El que quiera
ver en nuestro servicio algo
ilegítimo, amoral o enrevesado
sin duda seguirá teniendo
la misma opinión después
de conocer nuestra FILOSOFIA
DE SERVICIO, pero nosotros seguiremos
teniendo la plena satisfacción
de poder ofrecerles a nuestros
clientes lo que realmente necesitan.